Últimas tendencias en suelos y pavimentos

Los pavimentos tienen una gran importancia en el aspecto general de una vivienda. Son capaces de definir el estilo de la misma y de conseguir que una casa parezca más o menos confortable.

Por eso, no es de extrañar que sea uno de los aspectos que más se tienen en cuenta a la hora de comprar una vivienda tanto nueva como de segunda mano.

Las tendencias decorativas van cambiando con el paso del tiempo igual que lo hace la moda. Si se quiere vender o alquilar una vivienda es importante que la misma se ajuste lo máximo posible a los gustos de su público objetivo. Por eso una inversión en nuevos pavimentos puede llegar a ser muy rentable.

Ahora mismo los que más gustan son los siguientes:

Suelos laminados

La madera nunca pasa de moda y tiene la gran ventaja de adaptarse a la perfección a todo tipo de estilos decorativos. Pero es delicada y requiere de mucho mantenimiento, por eso lo suelos de madera natural están perdiendo terreno en favor de los suelos laminados.

Estos son capaces de imitar a la perfección a la madera y aportar confort y calidez al hogar sin necesidad de un mantenimiento exhaustivo. Es decir, que tienen todo lo bueno de la madera pero sin sus inconvenientes.

Los suelos laminados se instalan fácilmente y sin obras. Se puede renovar el suelo de todo un piso en apenas dos o tres días. Además, se pueden elegir diferentes tonalidades para conseguir el efecto deseado.

Pavimentos vintage

Lo antiguo está hoy en día más de moda que nunca y los suelos de aspecto envejecido están entre los favoritos de las generaciones más jóvenes.

Los modelos actuales apuestan por los diseños geométricos para crear originales efectos ópticos y ambientes únicos.

Pero debido a ello no conviene abusar de este tipo de suelos. Son una buena solución para una cocina o un cuarto de baño, pero nunca para toda la casa.

Pavimentos de aspecto natural

Los pavimentos cerámicos que recuerdan a materiales naturales como el mármol son tendencia incluso en los hogares de diseño más moderno y minimalista. Eso sí, siempre en grandes baldosas que reducen al mínimo el número de juntas.

Este tipo de pavimentos sirven además para conseguir otra de las tendencias decorativas de la temporada: la unidad estética.

En áreas como los cuartos de baño y los salones los pavimentos ya no se quedan únicamente en el suelo, sino que se extienden por las paredes para crear ambientes de lujo.

Pavimentos en espiga

No sólo cambian los diseños y los materiales, también la forma en que se instalan los pavimentos. La disposición en espiga o chevron ha pasado muchos años en el olvido y ahora ha vuelto con toda la fuerza.

Combinando pavimentos en tonos blancos, negros y grises y colocándonos en espiga se consigue un efecto degradación de tonos que no es posible conseguir de ninguna otra manera. Haciendo así que el suelo sea un elemento más en la decoración de la vivienda.

Mezclar sin miedo es la clave para acertar

Hoy en día se pueden encontrar en el mercado pavimentos para todos los gustos y para todos los bolsillos, pero hay que dejar atrás las viejas nociones de decoración.

Poner el mismo suelo en toda la casa es ya algo propio del pasado. Ahora los pavimentos cobran protagonismo y son capaces de convertirse en el centro de interés de la estancia, por encima incluso de la pintura o de otros elementos de decoración.

Por eso la combinación de materiales se está haciendo tan popular. Se pueden crear originales “alfombras” a base de combinar diferentes tipos de pavimentos y creando originales mosaicos.

Conjugando diversos estilos se puede conseguir un ambiente más vintage, uno más rústico, más elegante, más clásico, más rompedor…

¿Cómo elegir un pavimento?

Más allá de la estética, a la hora de elegir los suelos también hay que prestar atención a otros factores clave como:

  • Resistencia: tanto frente a la caída de objetos como al desgaste habitual ocasionado por el uso constante.
  • Materiales: algunos materiales son más porosos y otros menos, esto influye directamente en el mantenimiento que habrá que hacer.
  • Limpieza: cuanto más fácil de mantener y cuidar sea el pavimento mejor aguantará el paso del tiempo.
  • Tacto y textura: el pavimento debe resultar agradable a la vista, pero también al tacto. No hay que olvidar que estar descalzo en casa suele ser común, especialmente en el caso de los niños.
  • Seguridad: el pavimento debe garantizar un buen agarre, reduciendo así el riesgo de que se produzcan caídas o resbalones.

Todo esto implica que se debe tener muy en cuenta el estilo de vida de los habitantes de la casa antes de tomar la decisión entre un tipo de pavimento u otro. El objetivo final es que los suelos sean bonitos pero también prácticos.

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